Manataka American Indian Council


 

 

 

PENSAMIENTOS DEL 

NORTE ANCESTRAL

 

1 de enero de 2006                                                                                                                         

 

UN SALUDO DE PAZ Y AMISTAD,  EXTENDIDO A NUESTROS HERMANOS DEL SUR DEL ABYA YALA  (LA AMÉRICA LATINA )

 

 

¡Saludos!, Osiyo!; ¡Todos estamos relacionados!,  Mitakuye Oyasin!

Honorables vecinos, amigos, familiares, Acianos Espirituales Indígenas del Sur del Abya Yala, hermanos todos:

 

Le extendemos este saludo a todos los que vienen en paz y estén interesados en compartir el conocimiento de nuestra herencia común,  invitándolos, ademas,  a que nos unamos para llevar a cabo las profecías de nuestros ancestros,  al efecto de que todas los pueblos y gente del Abya Yala un día llegarían a un entendimiento común. 

 

SOBRE NUESTRA HISTORIA Y TRADICIONES  

 

De acuerdo a nuestras tradiciones,  en un tiempo todos eramos Uno -- "la tribu de los cinco dedos" --, con un conocimiento ancestral dado a todos y cada uno.   Igual que apunta nuestra Rueda  Medicinal, el Gran Espíritu distribuyó a la gente:  los Rojos al Este, los Amarillos al Sur, Los Blancos al Norte y los Negros al Oeste.  A cada color se le dio las Leyes del Espíritu,  grabándoselas en los corazones,  y a todos el conocimiento de Todo.  A todos se les dio un lugar donde  vivir y talentos para mantener en balance a la Tierra Madre.  

 

A cada uno de nuestros pueblos se les dijo esto, según su entender,  y pasaron este conocimiento a través de las generaciones.  Fue así,  por miles de años:  Una Tierra, Una Gente;  familias de seres humanos unidas en igualdad  por lo que les era común,  cada una con sus talentos y conocimientos particulares.

 

Pueblos,  como los hopi del suroeste americano, los kogi de la Sierra Madre de Colombia, los inca y otros pueblos del Tawaintisuyu,  los maya y tantos otros de Centro y Sur América, los tibetanos de las Himalayas, y muchos otros más, han mantenido estas enseñanzas a través del tiempo, a pesar de las grandes dificultades y enormes esfuerzos requeridos.  

 

En la Tierra había lugares especiales, sitios sagrados, dados a la humanidad para ser mantenidos y conservados como santuarios y sitios de sanación, donde todas las "tribus de cinco dedos" se podían reunir,  sin una levantar una mano contra la otra.  Y en estos lugares debían compartir el conocimiento, el entendimiento que residía en sus corazones y sus reflexiones,  para  el avivamiento de sus espíritus y el fortalecimiento de sus cuerpos,  todo a ser efectuado en paz.  Así había sido dispuesto por el Creador y así, a su vez, la gente de la Tierra, manteniéndose en balance y en armonía, debían mantener estos lugares sagrados. Cada uno debía hacer lo que le correpondía en su ámbito particular, confiando los unos en los otros, y actuando de la manera devota y repetuosa que les era profundamente conocida.

 

A grandes rasgos, esta es la historia de los orígenes y la tradición compartida por los pueblos y naciones de la Isla Tortuga (hoy día llamada Norte América).    

 

MANATAKA - EL SITIO DE LA PAZ

 

Por miles de años el sitio donde fluyen las aguas curativas, o No-wa-sa-lon, en la Isla Tortuga,  era conocido mayormente como

Ma-na-ta-ka (el Sitio de la Paz).  A este venían en peregrinación pueblos indígenas de todos lados para ahí llevar a cabo ceremonias,  y recibir el beneficio de sus aguas termales y vapores de agua, que eran sanadoras.      

 

Venían para recoger las piedras especiales que se encontraban en este sitio.  (El área se conoce como la capital del mundo del cristal de cuarzo por la profusión de estos, los cuales brotan de la tierra.)  Venían también por el barro curativo, que todavía se usa para estos propósitos, y por la gran variedad de plantas medicinales que se daban cerca de los manatiales que rodeaban la montaña Manataka. Todo esto es parte de la razón por la que se consideraba un sitio sagrado.

 

Tenemos conocimiento de que gente de los pueblos del Sur visitaba este sitio,  porque así está relatado en historias de pueblos del Norte y del Sur,  y por los artefactos encontrados que dan prueba de ello.  Estos habían permanecido ocultos hasta que fueron encontrados y confiscados  por las autoridades gubernamentales, como parte de la usurpación de los bienes y las tierras de los pueblos ancestrales de la Isla Tortuga, ahora mayormente reducidos a vivir en reservaciones.  

 

Tribus antiguas venían a Manataka en peregrinación, trayendo objetos ceremonialesy ofrendas que eran depositadas en la cuevas de esta montaña.   Los que procedían del sur ponían sus ofrendas en una cueva que había al extremo sur y los que procedían del norte,  en una al extemo norte.  Tres otras cuevas contenían las ofrendas de la gente del este, del oeste y del centro de la Isla Tortuga.  La cueva en el extremo sur, y que estaba más cerca de la superficie, una vez guardó la Piedra de Manataka, o piedra-calendario, traída por representantes de la gente del sur.

 

A través de los años,  y hasta el presente,  numerosos ancianos espirituales del norte de este continente y de algunos países del sur,  han viajado hasta aquí, compartiendo sus tradiciones y rememorando las historias de sus viajes a la Montaña Sagrada.  Han venido desde tiempos inmemoriales; tiempos que se remontan a mucho antes de que vinieran los invasores del occidente.  Hoy día el Consejo Indígena Americano de Manataka (CIAM) continúa siendo un repositorio y custodio de estas historias,  comprometidos con mantener viva las ceremonias y rituales tradicionales en torno a el Sitio de la Paz . (Para más información, favor de marcar The Story of Manataka.  En un próximo número esta versión detallada estará disponible en español.)

 

El Consejo tiene como misión primordial preservar este sitio sagrado y compartir sus historias,  con el propósito de mantener íntegras las tradiciones del Sitio de la Paz.  Además de los pueblos indígenas,  otros pueblos -- independientemente de raza, color, credo y origen nacional -- son bienvenidos a este sitio para que puedan manifestar el respeto que merece  Manataka por lo que es y por lo que representa, según fue dispuesto por el Creador. 

 

AMPLIANDO EL CÍRCULO DE FUEGO

 

De acuerdo a nuestras tradición,  el fuego es sagrado.  El fuego en lnuestras reuniones de consejo es visto como una manifestación del Creador;  es el fuego del Sol que,  con la  luz y el calor que abriga a la Tierra,  permite la vida.  

 

Cuando efectuamos una ceremonia, le damos la bienvenida a nuestro círculo a todo aquel que respeta al Creador y a la Tierra Madre, y que viene en paz a honrar a todos los seres, para que gocen de salud, crezcan y se desarrollen.  

 

Nuestras ceremonias no se hacen para conceder privilegios o imponer  la manera de ser de unos sobre otros, o que lo que uno sostiene tiene como propósito excluir a los que no piensan igual.   Se hacen para expresar que compartimos valores dirigidos a honrar a la Madre Tierra  y todo lo que Ella nos brinda,  como bendiciones del Creador cuya chispa reside en el interior de cada ser humano. 

 

Aquellos que se acercan con buenas intenciones y con devoción al lugar sagrado que es Manataka, reciben nuestros respetos,  y como resultado, nuestro Círculo de Fuego se amplía.  Le damos la bienvenida a todos los que vienen,  con un buen corazón,  a aprender de todo lo noble que alberga este sitio sagrado y a compartir lo que saben para el beneficio de los demás. Aquellos que vienen con una actitud deshonorable,  o con malas intenciones, reciben nuestro rechazo,  pero aún así, y de acuerdo a nuestra tradición, esto se hace acompañado de nuestras oraciones para que encuentren el buen camino. 

 

 

EL ÁGUILA Y EL CÓNDOR ---  COMPARTIENDO NUESTROS VALORES ANCESTRALES  

 

En años recientes hemos recibido informes y noticias sobre un nuevo despertar,  y la agrupación de fuerzas y toma de impulso,  de los pueblos indígenas de la América Latina que han decidido que no desean continuar trabajando sometidos a valores impuestos y trabas creadas artificialmente. Hemos oído de una revitalización religiosa, con énfasis en el retorno a los valores, las creencias y los rituales ancestrales,  lo que los está encaminando a retomar el camino originario que promueve el balance de la Madre Tierra.  Algo similar ha estado ocurriendo en el Norte.  

 

Esto ha traído a nuestra atención la profecía antigua de que cuando el águila del norte y el cóndor del sur vuelen juntos, la Tierra va a despertar. Se ha dicho que estos seres del aire no pueden ser libres, a menos que se unan para formar un Todo en el conocimiento, en el entendimiento y en las cosas del Espíritu.  Sólo entonces la gente de los pueblos ancestrales del Abya Yala volverán a ser seres humanos íntegros y podrán vivir a plenitud, según fue destinado por el Creador dede el principio.  Entonces toda la Tierra seguirá a estos seres que se remontan por el espacio,  para arribar unidos a un Nuevo Mundo, a un Nuevo Sol, a un Nuevo Día.   Este será el final de unos tiempos destructivos. Este es el camino de la inmortalidad,  el camino que nosotros en el Norte llamanos: el Buen Camino Rojo

 

SANANDO A LA MADRE TIERRA

 

Estamos convencidos que el mundo está necesitado de balance, de abrirse nuevamente a los senderos del espacio que conducen a seres excelsos y sagrados,  de restituir en la Madre Tierra el lugar que le correponde al aspecto femenino divino,  para lograr el balance entre los géneros --- lo que  todavía está dominado por la fijación en el aspecto patriarcal masculino,  con el desbalance resultante --- . 

 

El balance era lo que originalmente regía la manera de ser y de estar de la gente de la Isla Tortuga, por lo que siempre buscaban el centro en todas las cosas, honrando todas las relaciones, practicando la inclusión, respetando todas las formas de  vida por estas ser intrínsecamente merecedoras de respeto, viendo el valor medicinal en todo,  y asegurando que todo estuviera en círculo o que fuera restituído a éste, sin jerarquías o distinciones. 

 

De acuerdo a nuestra tradición, creemos  que   para sanar a la Madre Tierra, el masculino y el femenino deben ser balanceados y reconocer que todos los seres humanos sólo tienen diferencias como medios para encontrar parecidos y llegar a acuerdos.  El Creador creó los diferentes colores para que pudieramos apreciar el signo que encierra el arcoiris. Este es un Gran Principio:  que al igual que sólo unidos los diferentes colores hacen un arcoiris,  en la diversidad está la fuerza.  La Gran Rueda Medicinal de la Madre Tierra también nos muestra este principio: incluye más de una dirección,  pero todas se unen en el centro.

 

Por eso, con el desequilibrio provocado por la destrucción de nuestras tierras y de nuestras fuentes de agua, de nuestras culturas,  de nuestros pueblos,  en fin, de la gente de todos los lados, indiscriminadamente, la Madre Tierra no puede continuar sosteniendo la vida. 

 

Las grandes profecías,  como la de los maya, de los hopi y de muchos otros pueblos ancestrales, predijeron este tiempo -- denominado por los mayas como el Tiempo del Quinto Sol -- en el que los habitantes del  Planeta deberán aceptar la necesidad de restituirle el balance a la Madre Tierra,  tomando el camino de la sanación,  o enfrentar una destrucción terrible.  Los temblores, los huracanes y las tormentas que están ocurriendo son muestras de un planeta desequilibrado,  lo que está provocando que el poder del Sol Central haga que nuestra estrella, el sol que nos alumbra,  transmita poderosas energías que acelerarán este cambio.   

 

El vuelo del águila y del cóndor juntos es la Senda de la Paz,  de la sanación y del balance.  Manataka,  como el Sitio de la Paz, es un lugar donde esto puede ser encontrado.  Nuestro sentir y nuestro corazón nos reafirman el conocimiento que tenemos de este hecho.  Confiamos que con esfuerzos como el de esta humilde publicación y los objetivos propuestos,  estaremos repondiendo a lo que consideramos es un llamado superior para contribuir a la realización de la profecía del vuelo del águila y del cóndor, unidos.

 

EL COMIENZO DE UN VIAJE POR UN TERRITORIO NUEVO REPRESENTA GRANDES RETOS

 

Al tener conocimiento de los eventos que se están dando en los pueblos indígenas de la América Latina, dirigidos a retomar su cultura y sus tradiciones ancestrales,  y por las otras consideraciones anteriores,  comenzamos a sentir, con gran regocijo,  un impulso para responder a estos eventos. Esto nos motivó a preguntarnos:  ¿qué podemos hacer para contribuir al proceso de reafirmación de la identidad espiritual  que  está  tomando fuerza entre nuestros hermanos y hermanas del Sur?  Al igual que el Consejo Indígena Americano de Manataka está haciendo en el Norte,  ¿podemos tratar de hacer algo para brindarle a los pueblos del Sur nuestro apoyo para ayudarlos a la realización del mandato del Creador,  al efecto de que toda la gente se una en paz para lograr el propósito de esta vida y su destino final?  El esfuerzo de esta publicación es una modesta contribución a la atención que merece estos retos.  Sus objetivos nos parece están claros.  Preliminarmente y en términos generales, estos son:  

 

--- Dar a conocer qué es Manataka, el Consejo Indígena Americano de Manataka (CIAM),  y la misión y el trabajo que este Consejo realiza.

 

--- Abrir puertas para el intercambio de información entre el Norte y el Sur para, de manera recíproca,  adquirir conocimiento y promover el entendimiento en beneficio de todas las partes.  

 

--- Brindar, de  acuerdo a las diferentes maneras que estén a nuestro alcance, nuestro apoyo al proceso de reafirmación y fortalecimiento, o el llamado "empoderamiento",  de las culturas, cosmovisión y tradiciones de los pueblos del Sur.  (Esto, desde luego, será posible con aquellos que podamos comunicarnos o a que podamos tener acceso de alguna manera, que será mayormente a través del correo electrónico.)

 

 Pero, ¿cómo podemos llevar a cabo este proyecto?   Estamos conscientes que, no obstante compartir principios fudamentales,  la diversidad en las expresiones culturales, las tradiciones,  las condiciones sociales y la geografía de los territorios de los diferentes pueblos ancestrales del Sur, condiciona y puede limitar la intercomunicación.  Conocemos algo de estas diferencias entre los pueblos de la región del Amazona, de las montañas de los Andes, de los valles, llanos y páramos a través de todo el Continente y de las Islas Caribeñas -- una vez habitadas por el Gran Pueblo de los taínos --.   

 

Similar a lo que le ha sucedido a los pueblos indígenas del Sur,  una secuencia de invasiones, confiscaciones e imposiciones ha trastocado nuestras tradiciones culturales, estructuras sociales, historias y creencias, y hasta generado posiciones conflictivas entre nuestra gente.  Nuestros pueblos han sido aislados, divididos y dispersados,  como resultado de una política gubernamental para uniformarlos y conformarlos a los intereses y la  visión de su civilización. Ha sido, y continúa siendo, una política de disolución y de exterminio. 

 

La política del gobierno de los Estados Unidos dirigida a nuestras comunidades indígenas, aunque aparentemente apoya a éstas, de hecho promueve la división,  la pobreza y la destrucción de nuestros valores tradicionales,  bajo el supuesto de que es para "protegernos".  En este proceso,  el gobierno determina "quién es indígena" y "quién no es indígena",  empleando el criterio de la genética, o el por ciento de sangre ancestral en el individuo.  Esto sólo logra la reducción de nuestras poblaciones, forzándolas a diluirse en la corriente cultural dominante y fomenta la división entre nuestros pueblos. De esta manera, aquellos que comparten un porcentaje bajo de sangre ancestral -- los llamados medio-indígenas o mestizos por algunos -- quedan excluídos de la participación política en los asuntos de gobierno que los afecta como indígenas que son al fin,  porque para efectos legales han dejado de serlo;  están en un limbo racial y cultural.  Esto contribuye a inhibir la recuperación de su identidad originaria, lo que resulta adverso a nuestros pueblos y sus tradiciones.

 

Sólo mendiante la aceptación de estos estándares impuestos,  es que se logra el reconocimiento y la recompensa  gubernamental,  lo que muchos acogen estando bajo la impresión de que contribuyen a preservar la cultura,  cuando en efecto la hacen desaparcer.  Surge entonces la pregunta obligada:  ¿cómo pueden entonces los pueblos indígenas del Norte  compartir con  los pueblos indígenas del Sur sus respectivos valores tradicionales,  cuando existen estas barreras y situaciones?  Nos hemos preguntado igualmente: ¿por qué una persona del  Sur va a confiar en una del Norte,  dada las intervenciones de Norteamérica en sus asuntos?  Es obvio que tenemos problemas con las "políticas indígenas" de los gobiernos de este país, ya que van en contra de las aspiraciones y tradiciones de sus pueblos ancestrales;  políticas que incluyen la confiscación y el control de sus sitios sagrados, como han hecho con Manataka,  lo que para nosotros constituye un reto constante.  

 

Es evidente que los retos que enfrentan los pueblos indígenas del Sur,  de muchas maneras son similares a los nuestros.  También estamos conscientes de las dificultades que enfrenta la misión que aquí nos hemos propuesto.  Pero nada de esto nos desanima,  porque pensamos que quizá el Creador hizo muchos colores en el mundo para que pudiéramos apreciar mejor el significado del arcoiris,  donde los diferentes colores se encuentran integrados en igualdad para lograr el balance entre sus diferencias,  y para que cada uno -- cada uno de nosotros -- pueda brillar.

 

EL ESPÍRITU NOS OFRECE LA CONTESTACIÓN 

 

Desde sus comienzos,  el Consejo Indígena Americano de Manataka ha estado trabajando en la misión de promover entre los pueblos y las gentes  indígenas de la Isla Tortuga, el entendimiento y la apreciación del conocimiento y las tradiciones ancestrales del Norte.

 

En el 2004, el Consejo de Ancianos de Manataka comenzó a pedir en oración que pudiera conocer la mejor manera de abrir puertas a nuestros vecinos y hermanos del Sur.  Como resultado,  fueron de la opinión que para comenzar debían crear una posición a ser llamada:  Embajador de Manataka ante los Ancianos Espirituales de la América Latina, para que el incumbente ayudara a promover y adelantar este objetivo.  

 

El 16 de enero de 2005,  el Consejo de Ancianos votó unánimemente a favor de crear este cargo,  a pesar de tener  solamente unas ideas generales de las funciones y deberes que le correponderían.  Antes de tener unas ideas definidas, se le  presentaron,  llamémosle de manera milagrosa, varios candidatos en potencia.  El 19 de marzo de 2005 se nos trajo a la consideración para ocupar esta posición,  como un candidato  enviado,  Otto Riollano Dávila,  de Boriquén (Puerto Rico),  el que luego fue invitado a aceptar el cargo de Embajador creado.  Luego de acceder a desempeñar este difícil cargo con la mejor disposición, fue confirmado con el voto unánime del Consejo.  (Para más información, favor de referirse a Embajador , marcando esta palabra.) 

 

Desde entonces, y con el nombre adicional de Caballo Blanco con que fuera honrado,  para llamarse en adelante  Otto Caballo Blanco Riollano,  ha estado trabajado diligentemente y con gran dedicación en la ideación y el desarrollo de las bases para establecer relaciones con nuestros hermanos y hermanas del Sur, mediante cartas (correos electrónicos), llamadas telefónicas y reuniones.  Ya ha logrado establecer contacto con Ancianos Espirituales del Sur que están  trabajando en el  ideal que encierra la visión del águila y el cóndor volando juntos.  

 

Como resultado de esta iniciativa,  el 20 de noviembre de 2005 el Consejo de Ancianos de Manataka acordó, unánimemente,  autorizar la publicación de una página electrónica ("web page")  como un medio para allegarnos a nuestros hermanos y hermanas de la América Latina,  para exponerles la misión que aquí hemos esbozado y comenzar a realizarla.  En este día, 1ro de enero de 2006, iniciamos este humilde esfuerzo, como una expresión  altruista,  sustentada por nobles sentimientos,  y con la esperanza de que abra puertas para el logro de los objetivos expuestos, mediante el intercambio de información importante,  en un espíritu de hermandad y de solidaridad.  Este es nuestro ferviente deseo y compromiso. 

 

Las preguntas sobre esta iniciativa,  la solicitud de más información, invitaciones y otras comunicaciones relacionadas, deberán ser dirigidas, si en inglés, a:  Lee Standing Bear Moore,  Secretary, Manataka American Indian Council (MAIC), manataka@sbcglobal.net, y si en español,  a: Otto Caballo Blanco Riollano, portal2012@prtc.net.  Toda la información reproducida en esta página electrónica (web site) es revisada y/o aprobada por el Consejo de Ancianos  de Manataka.

 

En este primer número la selección de artículos es reducida,  por lo que le agradeceremos su benevolencia por lo pronto.   Andando el tiempo confiamos que crezca el número de temas y asuntos a ser incluídos .  Estamos conscientes de que los caminos, aún los más largos, se andan comenzando con un primer paso.  Los invitamos a que nos visiten frecuentemente en este andar.  Es sólo un comienzo. 

 

TIEMPO DE ORAR, DE UNIR ESFUERZOS, DE COMIENZOS  ...

 

 

Damos inicio a este viaje,  abriendo nuestros corazones, orando e invitándolos a que nos unamos en un nuevo comienzo. Sentimos que de esta manera podremos lograr aunar esfuerzos con nuestros respetables  vecinos indígenas,  con los honorables Ancianos Espirituales del Sur del Abya Yala y con otros amigos y relacionados,  para encontrar un espacio común donde podamos promover y adelantar la búsqueda y la realización de la paz, la solidaridad, la sanación y el logro de la integridad en nuestras vidas.  Estamos confiados de poder contribuir de esta manera al inicio del remonte en vuelo del cóndor y del águila,  juntos e impulsados por las alas del Espíritu para lograr la ascención de la humanidad.  Este es nuestro ferviente deseo.  

 

Estos son nuestro pensamientos, nuestros convencimientos y nuestras aspiraciones,  desde el Norte ancestral.  Le ofrecemos nuestra amistad,  camaradería y compartir infomación de la mejor manera que nos sea posible, orando porque este ofrecimiento sea recibido en el ánimo que es ofrecido.  De cierta manera, el Círculo Sagrado desde donde surgen estos esfuerzos se incorpora al Gran Círculo Sagrado de la Vida,  dándole así   cabida a nuestros ancestros, a los que nos sucederán, en fin, a todos nosotros,  los hijos de la Madre Tierra y el Padre Celestial;  los hijos de la Tierra y el Cielo.

 

Aho.

 

Mitakuye Oyasin.

 

Gus dii dada dv ni.

 

Jim PathFinder Ewing (Nvnehi Awatisgi)

Anciano Espiritual y Anciano Encargado de las Ceremonias  

Consejo Indígena Americano de Manataka

 


 

Versión Inglesa:

 

Thoughts From The Ancestral North . . .

Jan. 1, 2006

 

An Outreach in Peace and Friendship To Latin America

 

Greetings! Osiyo! Mitakuye Oyasin! Our Honored Neighbors, Friends and Relatives Of The Indigenous Spiritual Elders and Peoples South of the Abya Yala!

 

We extend this greeting to all who come in peace and a desire to share in learning of our common heritage, and welcome you to join us in helping to fulfill the prophecies of the ancestors in returning all the people of Abya Yala (the American Continent) to one understanding.

 

Our History and Traditions

According to our tradition, among the many peoples, at one time, we were all of one people, the five-fingered tribe, with our ancient knowledge handed each and to all. In the way of our Medicine Wheel, to each of the directions – North, South, East, West -- were the peoples spread by Great Spirit – Red, Yellow, White, Black. So each of the colors of the nations were given by Creator the Law of Spirit, written in their hearts, with the understanding that to each was given the knowledge of All and to all were given their lands and talents to hold the Balance of the Earthly Mother.

 

Each of our peoples were told this, in the way of their own understanding, and each has handed down this knowledge in their own ways. It was thus for thousands of years: One Earth, One People, with families of humankind, like with like; all equal, each having its own talents, knowledge and gifts.

 

Some peoples – the Hopi of the American Southwest, the Kogi of Sierra Madre of Colombia, the Inca and other ancestral peoples of the Tawaintisuyu, the Maya and Lacondon, and so many others of South and Central America, the Tibetans of the Himalayas, and others – have retained these teachings throughout time, despite troubles and travail.

 

So, upon this Earth, were special places, Sacred Sites, given to Humankind to preserve as sanctuaries and places of healing, where all of the five-fingered tribe could raise no hand against another. And in these places, the people would come together to share their knowledge, the understandings of their hearts, the ponderings of their minds, the revival of their spirits and replenishment of their bodies, in peace with one another. Thus, is was so ordained by Creator, and thus the peoples of the Earth, holding balance for the Earthly Mother, held Her Sacred, each unto their own and in confidence with one another, in Sacred Manner known to them in their intimate ways.

 

Manataka - The Place of Peace

For thousands of years, the place where the waters flow here in Turtle Island (North America) was known as Ma-na-ta-ka (Place of Peace). Tribes and peoples, the sick and strong, the common indigenous folk and Spiritual Elders from across Turtle Island, from the far corners to the farthest reaches, made pilgrimages here to perform ceremonies and share the gift of the curative waters here called No-wa-sa-lon (Breath of Healing).

 

They came to gather special healing stones (the area is even now known as "the crystal capital of the world" because of the profusion of naturally occurring quartz crystals which spring from the ground). They came for the healing clay that to this day has curative powers, and they came for the profusion of wild healing herbs that grew along the seven natural springs of the sacred Manataka Mountain.

 

We know the people of the South traveled here because it is in the stories of the various indigenous peoples of the North, and South, and from some of the artifacts that were found here, hidden for many years until discovered and confiscated by government authorities after the vast removal and confinement of Indian tribes here.

 

Ancient tribes came to Manataka on pilgrimages and placed ceremonial items and gifts the caves. The people of the South laid gifts in the southern-most cave and people of the north laid their gifts in the northern-most cave. Three other caves contain the ancient wisdom and gifts of the people in the east, west and center of Turtle Island. The southern-most cave, nearest the surface of the ground, once held the Manataka Stone, or Calendar Stone brought by the people of the South.

 

Over the years, in modern times, numerous Spiritual Elders from across the North American continent and some Latin American countries have traveled here and shared their stories and traditions of travels to this place handed down since before recorded time, long before the invader came. We continue to be a repository for those stories, committed to keeping the traditions alive. (For more information, please see: The Story of Manataka .)

The Manataka American Indian Council exists as its mission to preserve and protect and to share the stories of this Sacred Site, with the goal of keeping its tradition intact as a Place of Peace and a priority of ensuring that all indigenous people, that all of the five-fingered tribe, regardless of race, creed or national origin, are welcome to respect this place in the way it was created by Creator.

 

Expanding The Circle of Fire

In the ways of the people here, the Fire is Sacred; our Council Fires where we gather are seen as expressions of Creator, the fire of the Central Sun that warms the Earthly Mother and allows all life to flourish.

 

When we do ceremony here, we welcome all within our circle who respect Creator and the Earthly Mother, and who come in peace to honor all beings, for their healing, growth and development.

 

Our ceremonies are not to give privilege of one over another, or force one people’s way upon another, or in any way say that what one ordains is to the exclusion or others; only that our values are shared in the honoring of the Earthly Mother and all She gives us, as blessings from the Creator, whose spark resides within the breast of each human being.

 

When those of good intent approach the Sacred Site of Manataka in Sacred Manner, they are respected, and our Circle of Fire only grows broader. We welcome all who come in peace and friendship, to honor this Sacred Site, learn from the good beings that dwell here, and share what they know for the betterment of all. As with the traditions established through the centuries, only those who come with dishonor or ill-intent are shunned, with prayers for their finding the good way. (For more information, please see Code of Conduct .)

The Eagle & The Condor: Sharing Our Ancestral Values

In recent years, it has come to us many reports of an awakening, and gathering strength and renewed momentum of indigenous peoples of Latin America, deciding for themselves that they no longer wish to labor under imposed values and artificial constraints.

 

We have heard of a religious revitalization with an emphasis on a return to ancestral values, beliefs and rituals that redirect the indigenous peoples of the South to their ancient beliefs – those related to keeping their peoples and the Earthly Mother in balance.

 

It recalled for us the ancient prophecy that when the eagle of the North and the condor of the South fly together, the Earth will awaken. Neither can be free unless they are joined as one, in knowledge, understanding and unity of Spirit. Only then will the peoples of Abya Yala be true human beings, as Creator meant them to be; and all the Earth will follow the lead of these creatures of the air into a new world, with a new Sun, a new day, as the end times of old destructive ways. That is the way to the Immortals, The Good Red Road.

 

Healing Mother Earth

Our world is so in need of balance, of opening the Sky Paths To The Holy Ones, of returning the Divine Feminine to the Earthly Mother, bringing into balance the principles of the female Power to the patriarchal mindset that has imposed its hegemony.

 

These balanced ways were the ways of the People of Turtle Island, finding the center in all things, honoring all relations, practicing inclusiveness, respecting all life as worthy of respect, seeing the good medicine in all things, ensuring that all is a circle, and brought within the circle, not excluded or seen in hierarchical ways.

 

According to our tradition, we believe that for healing Mother Earth, the masculine and feminine must be brought into balance, and all peoples, the five-fingered tribe that knows no differences except as ways to find sameness and agreement, must be restored.

 

With the destruction of our lands and waters, of peoples, of cultures, with violence and inhumanity practiced against peoples of one way or another, the Earthly Mother cannot continue to sustain life.

 

The great prophecies of the Mayan and others foretold this time, of the Fifth Sun, when peoples of the Earth must either accept balance and walk a path of healing, or face terrible destruction. The earthquakes, hurricanes and storms are symptomatic of a planet out of balance, with the Power of the Central Sun causing our star, our Sun, to transmit powerful energies to accelerate this change.

 

The Flight of the Eagle and Condor together is a Path of Peace, healing and balance, as the Place of Peace is one place where healing and balance can be found. We know this to be true, and a Divine Calling to bring the two together.

 

The Beginning of a Journey in New Territory Faces Challenges

And so, we were excited when we began learning of this renewed respect for ancestral indigenous religious traditions in the South, and asked ourselves "What can we do to nurture this reaffirmation of spiritual identity? Can we do anything to help our brothers and sisters of the South in this mandate by Creator to bring our peoples together for the fulfillment of our purpose in life and final destiny? The goals seemed clear:

--- Lend our support to the ongoing process of reawakening and strengthening of indigenous beliefs, cultures and people of the South.

--- Let them know what is Manataka and what is its mission and work.

--- Open doors to exchange information, so all might benefit.

 

But how could we do this? The parameters of peoples, cultures and traditions of the South are wide and divergent, from the jungles and flowing rivers of the Amazon, to the peaks of the Andes, to the plains of the Mayan, to the Islands of the Taino.

 

As with the indigenous peoples of the North, a succession of invasions, confiscations and provisions has left a void of belief and structure, an imposed set of cultural values often at conflict one with another, of government and religious conflicts that seem inspired to keep people divided, subjugated and/or eradicated.

 

Traditions, roles, stories, beliefs have been annihilated both in the North and the South, peoples segregated, isolated, and homogenized by official policy, and their cultural beliefs and identities under centuries of assault, revision and dissolution.

Even governmental policies today that on their face say they are to support Native communities have the result of more division and promote more poverty and destruction of traditional values under the guise of "protecting." The official government criteria of what is "Indian" in the United States of North America is based on a blood quantum standard that can only promote declining populations, dissolution into mainstream culture, division among peoples, disenfranchisement of people with shared ancestral blood, and destruction of cultural identity. These are in direct opposition to ancient culture and tradition among all tribes.

 

Yet, only acceptance of this standard brings government reward and recognition – which many of those under its imposition embrace as somehow culturally sustaining even as their traditional cultures disappear. How can people of shared traditional values in this country reach out to others when such official barriers and divisions are widespread and entrenched in both the North and South? And why would anyone from the South trust any from the North, given the history and continuation of our government’s interference in their affairs? Indeed, we have our own problems with government policies that discriminate against Native peoples and the confiscation and control of Sacred Sites, including Manataka, as a continuing concern.

 

The Manataka American Indian Council has been working on a mission with the nations and peoples of Turtle Island to bring a common understanding and appreciation of indigenous knowledge in the North. The challenges in the South are believed to be similar to those in the North in many ways.

 

Creator created the many colors of the world so that we might appreciate the rainbow. That is the Great Promise, that in diversity is strength; that all colors must be made whole in balance, each equal to the other; so that we each and all might shine.

The challenges to this mission are many, in the North and the South.

 

Spirit Holds The Answer

In 2004, the Elder Council began praying for the best way to open doors for our neighbors to the South, and emerged with the opinion that we should create a position called The Manataka Ambassador to Spiritual Elders of Latin America.

 

On January 16, 2005, the Elder Council officially and unanimously voted to create the position with only general ideas of duties and, before we could even fully grasp the outlines of this Ambassador’s role, we had potential candidates for it miraculously appearing. By March 19, 2005, the godsend of this vacant post had appeared in the form of Otto Caballo Blanco Riollano of Boriquén (Puerto Rico), who was persuaded to take on the ambitious, time-consuming and monumental task of Ambassador, and he was voted unanimously to render its duties by the Elder Council.

Since that time, Otto Caballo Blanco has worked diligently and tirelessly in pursuit of laying the groundwork for opening relations with our brothers and sisters to the South, attending conferences, writing letters, renewing contacts with Spiritual Elders who might be receptive to supporting the Flight of the Eagle and Condor.

 

As an outgrowth of this pursuit, it was voted unanimously by the Elder Council Nov. 20, 2005, to authorize this section of the Manataka Web site to act as another facet of this Outreach To Latin America. And, on this day, Jan. 1, 2006, we must inaugurate it as a humble gift to our brothers and sisters of the South, in hopes that it may be an open doorway for the exchange of good feelings, fellowship, and important information.

 

Inquiries regarding it or information for inclusion or invitations or communications of all kinds regarding the Outreach To Latin America should be addressed (in English) to Lee Standing Bear Moore, MAIC Secretary (e-mail: manataka@sbcglobal.net ), or (in Spanish) to Otto Cabello Blanco (e-mail: portal2012@prtc.net ). All submissions reproduced on the Web pages are reviewed and/or approved by The Elder Council of the Manataka American Indian Council.

At this writing, the selections are few. Please bear with us. Over time, the pages will grow in number. Even the most monumental treks begin with one step, followed by another . . . Check back often! This is a beginning.

 

A Time For Prayer, Joining, Beginnings . . .

We begin this journey by opening our hearts, beginning our prayers, reaching out, and joining one with another, for a new beginning. If we here, the ones at Manataka, in opening our hearts, beginning our prayers, and reaching out can join our honored neighbors, friends and relatives of the indigenous spiritual elders and peoples South of the Abya Yala to find common ground, for peace, fellowship, healing and wholeness, we believe we can help begin the flight of the Condor and the Eagle together, uplifted by the wings of Spirit, to help all ascend.

 

These are our thoughts from the Ancestral North. We offer our friendship, fellowship and shared communication in a good way, praying it will be received in the way it is offered. And, in that way, the Sacred Circle of all our intents is brought into the Sacred Hoop of Life, for our ancestors, for those who will follow, for all of us, the offspring of the Earthly Mother and the Heavenly Father, the children of Earth and Sky.

 

Aho.

Mitakuye Oyasin

Gus dii dada dv ni

 

Jim PathFinder Ewing (Nvnehi Awatisgi)

Spiritual and Ceremonial Elder

Manataka American Indian Council

Healing The Earth/Ourselves , Lena, Miss.

 

SPANISH SPEAKING INDEX

Español que HABLA el INDICE

 

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